CABECERA
   
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Graveras Castellana recibe un premio nacional por la recuperación medioambiental y paisajística de sus áreas de explotación

La compañía valenciana recupera 30 hectáreas con la plantación de 12.690 naranjos en su última explotación

Octubre de 2008
 

La compañía valenciana Graveras Castellana SL, ubicada en la localidad de Llíria, ha sido galardonada en el VIII Concurso Nacional de Restauración de Espacios Afectados por Actividades Extrativas con el Premio Arco Mediterráneo, concedido por los Colegio Oficiales de Ingenieros de Minas de la Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla la Mancha y Almería, en reconocimiento por la restauración paisajística y medio ambiental de su última zona de explotación, la cantera Castellana, situada en la localidad de Llíria.

En esta cantera y una vez que su explotación ha finalizado, la compañía valenciana ha plantado un total de 12.690 naranjos de las variedades Navelina, Arrufatina, Lane Tale y Navel, en una superficie equivalente a 30 campos de fútbol. De esta manera, Graveras Castellana no sólo ha recuperado el paisaje original del área afectada por la explotación de la cantera, sino también dinamizando los recursos agrícolas adecuados al uso del suelo y potenciado las ventajas que el medio ambiente aportará a la zona, habida cuenta de las emisiones de oxígeno que esta plantación liberará y sus beneficios implícitos para la población.

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En su conjunto, la implementación de las medidas correctoras y los trabajos de restauración de los terrenos afectados por la actividad extractiva de Graveras Castellana en Llíria, realizadas mediante relleno con residuos mineros e inertes adecuados a las características de la zona, ha comportado una inversión de 222.983 € asumidos íntegramente por la compañía. Esta inversión ha sido impulsada desde el criterio de innovación medio ambiental de la compañía.

En esta cifra se han integrado los trabajos de relleno y acondicionamiento del área explotada, aporte y extendido de tierra vegetal, plantación de la vegetación autóctona de la zona necesaria para su recuperación paisajística y por último, plantación de las especies de cítricos anteriormente descritas. El coste por hectárea de la restauración ambiental y paisajística asciende a 15.220 €. Los trabajos de restauración de todas las parcelas afectadas han finalizado en 2007, ocupando un periodo de duración de 4 a 5 años.

Tanto este proyecto, como las nuevas actuaciones de innovación y evaluación medio ambiental que Graveras Castellana desarrollará durante los próximos años, han sido diseñados por Tecnourban Legal & Consulting, compañía especializada en la definición, gestión y evaluación de proyectos de innovación ambiental cuyo equipo está integrado por un grupo multidisciplinar de profesionales ingenieros, juristas, arquitectos, etc.

Dos nuevos proyectos

Actualmente, Graveras Castellana se haya inmersa en el desarrollo de dos nuevos proyectos de recuperación medio ambiental y paisajística que en su conjunto suponen la recuperación de 14.22 hectáreas. De ambos proyectos, uno ya ha finalizado su proceso de extracción de áridos y está en fase de arranque, y el segundo se encuentra en trámite de diseño y planificación por parte de Tecnourban Legal & Consulting.

Este proyecto contará también con un corredor verde en el que se pueda recuperar la vegetación autóctona de la Ribera y a la vez, pueda albergar un espacio para ciclismo y la práctica deportiva. En su conjunto, estos proyectos cuentan con un presupuesto estimado de 163.650 euros.

Rafael Alós, Gerente de Graveras Castellana, ha destacado la vocación medioambiental con que nace la compañía, demostrada por el hecho de impulsar este tipo de actuaciones desde el año 82 y de forma independiente a los imperativos y exigencias legales. Una vocación que la compañía prevé continuar desarrollando en el futuro, a juzgar por los dos proyectos anteriormente descritos, que la compañía ha previsto ejecutar en un espacio futuro.

Reconstrucción paisajística

El proceso de restauración empleado por Graveras Castellana en sus explotaciones se lleva a cabo en tres fases de relleno, aporte vegetal y plantación de vegetación autóctona, así como variedades de árboles, mayoritariamente citrícolas.

El proceso se inicia mediante el aporte de los residuos a utilizar, respetando el acceso de la parcela y realizando un vertido de materiales mediante capas de 1 metro de espesor. Con esos espesores de vertido, se obtiene una adecuada compactación natural de los elementos vertidos y se reducen riesgos por desprendimiento de materiales, falta de estabilidad, etc.

En una segunda fase y una vez se ha alcanzado el relleno hasta la cota descrita, se lleva a cabo el aporte de tierra vegetal mediante medios mecánicos. En la fase de extendido de la tierra vegetal, se persigue conseguir una clara consonancia con las características del entorno más inmediato. De esta manera, se asegura que el espesor del suelo fértil en su momento será aproximadamente constante en toda el área, y también se permitirá el drenaje de las aguas superficiales que se produce por lámina difusa.

Por último y en la fase de restauración de la parcela, se planta la vegetación autóctona de la zona, en este caso vegetación de rivera. Esta vegetación abarca a plantas como las adelfares, acompañada de grandes cañas, zarzas, junco churrero y otras especies aromáticas autóctonas. Para la recuperación vegetal y paisajística de la zona de explotación, se emplean especies herbáceas, arbustivas y arbóreas de las existentes en las inmediaciones, que se plantan de manera conveniente para alcanzar un adecuado arraigo en cada estación del año.

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