CABECERA
   
---------------
 
 

InteGRIdad en la inflexión corporativa sostenible

Por Marc Agliata. Socio Director de indovinello Reputación Corporativa

Julio de 2008

Asistimos a una vorágine de rebranding mundial con la coartada de la sostenibilidad por bandera. Un fenómeno planetario sin igual en la Historia e irreversible que está transformando, a gran velocidad, la mentalidad y las acciones de los dirigentes de las grandes multinacionales y que, indudablemente, modificará también las pautas de competitividad de las medianas y pequeñas empresas y, por ende, la vida de los ciudadanos. “Estamos anticipando el futuro para crear un mundo multilateral sostenible”, dijo hace unos días el presidente de una de las compañías petrolíferas más importantes del mundo en la Conferencia Global de Transparencia y Sostenibilidad celebrada en Ámsterdam, organizada por la Global Reporting Initiative (GRI).

IMAGEN

En Holanda, la conferencia reunió a 148 ponentes y a más de 1.000 participantes de 58 países, que representaban empresas, mercados financieros, sociedad civil, sindicatos, gobiernos, ciudades, regiones y ONG’s. Aproximadamente, el 70 % de los participantes era de Europa, más de 100 eran de Norteamérica, 45 eran de Oriente Medio y, lo más destacado: 160 participantes procedentes de 21 países en vías de desarrollo, muchos de ellos de la India y Brasil. Una amplia y diversa representación terráquea, sin duda.

En este encuentro multicultural se repasaba por primera vez el resultado de una encuesta entre los lectores sobre la calidad y el interés de las memorias de sostenibilidad que editan las empresas sobre su política de Responsabilidad Social Corporativa. Según uno de los datos más destacables que aportó la GRI, el 80 % quiere que la acción comercial de una empresa esté relacionada con la sostenibilidad. Por otro lado, el 30 % de los que acceden a las memorias se basan en ellas para tomar decisiones de diferente índole como inversión o compra de productos. Una cifra no muy alta, pero considerable ya para la cortísima vida del reporting sostenible. Sin embargo, lo que suscitó un debate mucho mayor fue el futuro de estos documentos, cómo deben ser sus contenidos y con qué fin y, sobre todo, los mecanismos globales de sostenibilidad.

Uno de los desafíos más importantes que se marcaron los participantes fue que no se impusieran los criterios de los países desarrollados y que se respeten las necesidades de los que están en vías de desarrollo. Los ponentes reclamaron a los gobiernos regulación internacional sobre investigación y la gestión de los conocimientos y colaboración entre los países que disponen de industrias con energías renovables. “Estamos produciendo un cambio en el desarrollo a través de los mercados”, afirmó una alta directiva de una multinacional. “Las empresas necesitamos un compromiso real con nuestros stakeholders y un diálogo permanente para entrar en la madurez”, añadió.

Lo que está claro es que los retos propugnados por esta directiva tienen que ir acompañados por técnicas de gestión nuevas en las empresas. Si queremos entrar en una nueva era en la que la inflexión corporativa sostenible obtenga los resultados para la sociedad y el medio ambiente se han de utilizar las memorias para presionar a los gobiernos y hacer de ellas verdaderos instrumentos de cambio y de presión. Para ello, la nueva generación de memorias de sostenibilidad ha de generar más confianza con la inclusión, no solo de los aspectos positivos de acción de la empresa, sino también los negativos y, por supuesto, los objetivos de superación. Los lectores tienen que entender por qué la actividad comercial de una empresa está relacionada con la sostenibilidad. Los informes del futuro deben dar también voz a los ciudadanos. Han de mostrar lo que opinan sobre las estrategias sostenibles de la empresa. Sólo de este modo, se podrá alcanzar la transparencia necesaria para generar a la confianza y, claro, la diferenciación de las marcas.

Los informes de las empresas deben contener más información sobre las prestaciones y los beneficios que conlleva la sostenibilidad para los ciudadanos. Hay que dejar claro cuál es el vínculo entre el negocio principal y la acciones sostenibles desarrolladas por la corporación a través de la política de RSC. Hoy en día a las compañías no se les admira ni se les mide el número de trabajadores ni las dimensiones ni el ámbito. Hoy en día se JUZGA su comportamiento.

Otra de las intervenciones principales en la conferencia fue la de Rajendra K. Pachauri, presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Pachauri hizo hincapié en que “los humanos tenemos que cambiar los valores en producción y en consumo porque, de lo contrario, acabaremos con el planeta”. Fue otro más de los que estaban seguros que nos encontramos en una época de cambio de las estructuras económicas “porque hasta ahora hemos crecido siempre de manera no sostenible y ya no podemos hacerlo más”.

Hemos hablado de las empresas y de la sociedad civil, pero ¿qué papel juegan los sindicatos y las ONG’s en este fenómeno? Los sindicatos están obligados a una reconversión de su papel en esta inflexión del comportamiento corporativo. De hecho, en la conferencia se anunció que ya existe un movimiento internacional sindical para realizar una guía de memorias propia. Los sindicatos parecen destinados a convertirse en los verificadores de las acciones sociales y medioambientales de las empresas, según se desprendió de los debates en Ámsterdam. Las ONG’s son fundamentales en este proceso, pero deberán evolucionar en su transparencia para ser pilares de este proceso sin retorno. Un participante jordano se atrevió a vaticinar que para el 2015 se llegaría al alcanzar en la Tierra “la coherencia”. La integridad de las todas las partes será necesaria. Mientras tanto, como dijo Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

..:: Volver ::..